Indigeneidad a través de las fronteras: Repensando la pertenencia indígena en el medio urbano

Por Dana Brablec y Sibylla Warrington

(Note: an English version of this article appears on the Urban Studies Journal website)

Tal como lo destacó ONU-Hábitat hace una década, la indigeneidad es un fenómeno cada vez más urbano. La presencia indígena en las urbes del mundo cuestiona las formas como los pueblos indígenas experimentan y reclaman identidades, pertenencia y derechos a través de fronteras socioespaciales en el contexto de una colonialidad aún imperante, sumado a un entorno de discriminación y violencia. El 7 de noviembre de 2019, decenas de investigadores se reunieron para discutir éstos y otros temas en un taller realizado en la Universidad de Cambridge, Inglaterra. Las presentaciones abordaron la indigeneidad en diferentes contextos globales, discutiendo la disyuntiva de su definición a través de fronteras. Como lo discutió el orador principal, Andrew Canessa, ¿cómo podemos aferrarnos a la comprensión de la indigeneidad a través de la diferencia sin caer en las trampas del esencialismo cultural o de la otredad ontológica? De esta forma, pensar en el significado político de la indigeneidad puede proporcionar una manera de lidiar con la cambiante complejidad espacial y temporal de la pertenencia indígena en el medio urbano.

A continuación, se encuentra un resumen de las principales discusiones que se llevaron a cabo durante el taller. Los nombres destacados corresponden a los contribuyentes que participaron en el evento.

Identidades, representación y movilidad socioespacial

Con el aumento de la migración desde comunidades rurales, los pueblos indígenas en ciudades han negociado estratégicamente su identidad, reclamando representación política a través de fronteras socioespaciales en respuesta a formas cambiantes de colonialidad. En la ciudad andina boliviana de El Alto, mujeres trabajadoras de mercado se representan a sí mismas y a otros ambiguamente a través de categorías liminales y relacionales de indigeneidad, desafiando y reforzando el racismo arraigado en el espacio urbano (Aiko Ikemura Amaral). Atrapados entre la Amazonía peruana y boliviana, los Ese Eja, cada vez más urbanizados, negocian las fronteras políticas y espaciales de su ciudadanía. Sin embargo, y a medida que las compañías petroleras explotan las divisiones entre los mismos Ese Eja, la construcción de identidades indígenas se entrelaza con el capitalismo extractivista, siendo los líderes indígenas retratados como magnates urbanos (Daniela Peluso). En el Ártico de Alaska, no obstante, es la migración no indígena a un centro urbano del distrito de los Iñupiaq, facilitado por los ingresos de la exploración petrolera, lo que plantea dudas sobre la identidad indígena. Una universidad tribal emplea principalmente a inmigrantes no nativos y los alienta a aprender sobre la cultura Iñupiaq. Sin embargo, el personal migrante muestra un interés limitado en las actividades culturales, malinterpretando el llamado de sus colegas para formar relaciones comunitarias más íntimas, entendiéndolas como un requerimiento para su participación en la política de reconocimiento (Elizabeth Walsh).

La migración urbana y la construcción de identidades móviles también están relacionadas con preguntas acerca de representación política de los pueblos indígenas. Después de una nueva constitución multicultural en 1991, los líderes indígenas colombianos han tenido una presencia creciente en espacios de poder político en la ciudad, reconfigurando así las relaciones entre el estado y los indígenas. Si bien estos líderes abogan por la autonomía territorial, paradójicamente, ellos mismos están cada vez más integrados en el medio urbano, al punto de encontrarse espacial y políticamente desconectados de sus comunidades (Virginie Laurent). En India, las castas bajas de la etnia Puvanchali han emigrado a Delhi para trabajar informalmente en un contexto de pobreza y discriminación generalizados. Pese a esto, este es ahora un grupo políticamente importante; diversos políticos compiten para atraer su voto, mientras que se toman disposiciones especiales para el festival “Chhath”, que ha sido esencial para la formación de la identidad urbana de los Puvanchalis (Ameya Aatman).

Las cuestiones de movilidad a través del espacio urbano también son clave para comprender la identidad y ciudadanía indígena urbana. En la película chilena Play, Cristina, una joven mapuche, migra a Santiago para trabajar como cuidadora de un anciano. Sin embargo, mientras Cristina explora y consume simbólicamente la ciudad como una observadora, su movilidad socioespacial está limitada por su estado devaluado y sus recursos limitados como trabajadora doméstica en la ciudad neoliberal (Sandra del Valle). En Santa Cruz, Bolivia, las oportunidades para las mujeres guaraníes periurbanas en cuanto al (auto)empleo se ven afectadas por experiencias de vida socioespaciales, redes y conocimientos urbanos disímiles. Para algunas mujeres, navegar por el espacio e infraestructuras urbanas excluyentes presenta una barrera interseccional para una ciudadanía económica (Sibylla Warrington). Sin embargo, la movilidad urbana también puede ser reclamada por actores indígenas. En Santiago de Chile, una obra de teatro participativo describe la experiencia migratoria de mujeres mapuche. Al navegar por la ciudad, los jóvenes participantes mapuche crean una nueva forma de pertenencia urbana dinámica a través del movimiento, desafiando así entendimientos esencialistas de indigeneidad. En el proceso, se vincula al espacio urbano diaspórico con la memoria histórica y los territorios ancestrales (Olivia Cassagrande).

Violencia interseccional y estatal

En el cruce de fronteras de la indigeneidad, la amenaza de violencia también viaja, y esto puede tener efectos en cuanto a concepciones de género. En la Amazonía ecuatoriana, las jóvenes shuar se mudan a ciudades para tener acceso a oportunidades de educación, trabajo y activismo. Sin embargo, las estructuras patriarcales y la violencia interseccional limitan las vías reproductivas de las mujeres y sus opciones en la ciudad, mientras que los movimientos indígenas por la autonomía cultural y política pueden exacerbar las desigualdades de género (Natalia Buitron). En Canadá, las mujeres indígenas que se trasladan de su reserva a Vancouver enfrentan situaciones como desempleo y falta de vivienda, a menudo trabajando en la prostitución como un mecanismo de supervivencia, sufriendo violencia racial y sexual. Sin embargo, las mujeres indígenas también muestran resiliencia a través de la práctica de defensa personal y participando en proyectos artísticos como una forma de sanación (Aurélie Journée Duez).

Los pueblos indígenas también se resisten a las prácticas estatales de eliminación y asimilación. En Estados Unidos, los grupos indígenas que viven en tierras vulnerables al cambio climático están sujetos a reubicaciones hacia zonas urbanas. Este proceso se basa en un enfoque vertical (de arriba hacia abajo), lo que revela una lógica asimilatoria y así como de violencia biopolítica del estado colonial. En Luisiana, una comunidad sin reconocimiento federal se resiste precariamente por medio de su renuncia al proceso de reubicación (Bennett Collins). Sin embargo, las prácticas violentas dirigidas a los migrantes económicos indígenas de Estados Unidos también pueden ser desafiadas colectivamente. Por ejemplo, inmigrantes zapotecos indocumentados en la ciudad de Los Ángeles reclaman su identidad indígena en un contexto de violencia estatal y discriminación multifacética. A través de reunificaciones familiares, la diáspora zapoteca recurre colectivamente a prácticas tradicionales para hacer frente a las lógicas estatales de eliminación (Michelle Vásquez).

La reclamación de derechos colectivos en y a través del espacio urbano

Desafiando exclusiones de las ontologías urbanas, y a pesar de la complejidad y las limitaciones que involucra la acción colectiva, los pueblos indígenas se han unido con el fin de reclamar derechos a la tierra, al espacio urbano y a diferentes recursos sociopolíticos. En Colombia, las tierras ancestrales del pueblo muisca se han convertido en parte de la periferia urbana de Bogotá. Tras un proceso de recuperación e identificación etnocultural a fines de la década de 1990, los muisca han luchado por el derecho al reconocimiento y consecuente participación en la planificación urbana. Un acuerdo reciente con el gobierno municipal planea el desarrollo de una urbanización indígena híbrida basada en cosmologías indígenas (Giulia Torino). En Hawái y Nueva Zelanda, jóvenes activistas urbanos indígenas luchan para proteger su tierra sagrada de constructoras enfrentando también divisiones dentro de sus propias comunidades. Esta movilización no sólo implica luchas por los derechos sobre la tierra, sino también en torno al lenguaje, el significado y la identidad colectiva (Shaaroni Wong). En Santiago de Chile, asociaciones mapuche formadas por migrantes rurales y sus descendientes postulan a recursos estatales para desarrollar talleres culturales, recreando así su identidad colectiva indígena y, junto con ello, la pertenencia al espacio urbano. Sin embargo, tales procesos de recreación étnica, financiados por el aparato público, resultan ser muchas veces adversos para una cooperación más amplia entre asociaciones, llevando a un debilitamiento de reivindicaciones políticas en torno a la autonomía y autodeterminación (Dana Brablec).

Aun viviendo fuera del espacio urbano, los grupos indígenas rurales no están exentos de exclusiones en las jerarquías rurales-urbanas, las cuales se viven y se les hace frente a través de interacciones con los organismos legales y con el estado a nivel urbano. En Brasil, escuelas indígenas han recibido alimentos procesados ​​poco saludables que van de acuerdo con los hábitos alimenticios urbanos, pasando por alto la importancia simbólica de los alimentos tradicionales para los grupos indígenas. Sin embargo, organismos estatales están actualmente trabajando con pueblos indígenas en el Amazonas a través de talleres participativos y consultas para adquirir alimentos tradicionales de agricultores indígenas locales (Douglas Souza). La articulación de demandas indígenas también se lleva a cabo en los tribunales urbanos. En el Tribunal de Justicia de África Oriental en Arusha, Tanzania, las aldeas Masai Loliondo combaten desalojos de tierras con el apoyo de ONGs. Sin embargo, en el espacio urbano de élite de los tribunales, la evidencia se escucha selectivamente a través de jerarquías en cuanto a educación-lenguaje-ontología-género. Las mujeres masai se ven particularmente afectadas por los desalojos de sus tierras rurales, siendo incluso aún más excluidas en los procesos legales urbanos (Aline Rabelo).

Reflexiones finales

Como lo plantearon provocativamente los comentaristas del taller (Francoise Barbira-Freedman, Beatriz Marín-Aguilera, Anjali Bhardwaj-Datta y Sian Lazar), la investigación acerca de indigeneidad y pertenencia a través de las fronteras urbanas trae consigo muchas interrogantes sobre asuntos como identidad, agencia, reclamo y derechos. Por ejemplo, ¿cómo se negocia y se plasma la identidad indígena a través de la materialidad de la ciudad? ¿Cómo podemos ubicar la resistencia indígena y, al mismo tiempo, estar atentos a las jerarquías desiguales de poder y marginalidad? ¿Es posible afirmar que el creciente apoyo estatal a los derechos indígenas conlleva nuevas formas de asistencialismo y despolitización? ¿Cómo pueden los grupos indígenas reclamar derechos individuales y colectivos en comunidad? ¿Cómo se materializa y se experimenta el género en la división público-privada, y cómo se puede apoyar a las mujeres indígenas para hacer frente a la violencia? La consideración de estos y otros temas relacionados a la indigeneidad urbana beneficia a las investigaciones ya en curso, además de estimular futuros trabajos sobre el tema.

* La versión original de este blog fue publicada en inglés en la plataforma online del Urban Studies Journal: https://www.urbanstudiesonline.com/resources/resource/indigeneity-across-borders-rethinking-indigenous-belonging-in-the-urban-milieu/

Biografías de las autoras

Dana Brablec es investigadora afiliada al Departamento de Sociología y profesora asociada del Centro de Estudios Latinoamericanos de la Universidad de Cambridge.

Sibylla Warrington es candidata a doctora en geografía por la Universidad de Cambridge.

Authors’ bios

Dana Brablec is an Affiliated Researcher in Sociology and a Teaching Associate in Latin American Studies at the University of Cambridge. From a socio-political perspective and based on ethnographic methods, her research explores the collective identity re-creation practices developed by the Mapuche within urban Indigenous associations in Santiago de Chile and the role that the state plays in this process.

Sibylla Warrington is a PhD candidate in Geography, University of Cambridge. Her research focuses on indigenous women’s work and economic citizenship in post-neoliberal Bolivia. Through a feminist decolonial approach, she is interested in exploring whether post-neoliberal differentiated citizenship regimes can challenge intersectional economic inequalities.